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VISITANDO A JMV DE AFRICA DEL OESTE – 27 de julio al 13 de Septiembre 2006 - Togo | Burkina | Costa de Marfil
Yasmine Cajuste El jueves 27 de julio, de madrugada, dejé Madrid para salir al encuentro de nuestros hermanos y hermanas de Togo, Burkina Faso y Costa de Marfil. Una larga aventura empieza, promete ser rica en encuentros y sorpresas. Escogimos en el Consejo comenzar por estos tres países ya que no hay presencia ni de Misioneros Vicentinos ni de Hijas de la Caridad. Al llegar por la noche a Lomé, descubrí una gente muy acogedora. Me alojé en la “Rue des Colombes” (Calle de las Palomas), y tuve una primera reunión con la Asesora Nacional, Sor Brigitte Maria Goretti (de la Congregación de Nuestra Señora de la Iglesia) , para planificar los distintos momentos de la visita. Fueron sólo cuatro días, pero muy intensos. El 31 de julio, a media tarde, llegué al aeropuerto de Uagadugú. Tras los trámites de visado, empieza una breve espera. El encuentro con el P. Bertin Sanon, Superior Regional de los Religiosos de San Vicente, estuvo lleno de buen humor: él esperaba a una joven española (y blanca) y yo, a un sacerdote de cierta edad… Tomamos el almuerzo en Uaga antes de emprender el camino hacia Bobo Dioulasso, donde se encuentran dos comunidades RSV. Permanecí los primeros días en el Centro de Acogida Misionera; después, me quedé en Nasso donde me alojó la familia Charles, cuyos miembros han apoyado desde el inicio las actividades de “Juventud Mariana”. El 1 de agosto, tuve la alegría de asistir a los votos perpetuos de 9 hermanas SAB (Hnas de la Anunciación de Bobo), Congregación de la arquidiócesis: una hermosa celebración eucarística seguida por un almuerzo. El mismo día, comenzamos el “Campamento Mariano”: todas las tardes, del 1 al 14 de agosto, unos 180 niños y jóvenes de Nasso y Bobo Dioulasso se reunieron de las 14:00 a las 18:30, con juegos libres y organizados, tiempos de formación sobre la Sagrada Familia – era el lema de este año -, el rezo del Rosario y ensayo de los cantos de la misa del 15 de agosto. Esta actividad organizada por quinta vez, la coordina el Hno. Denis (rsv); cuenta con el apoyo de dos seminaristas, de algunas Hermanas y adultos, de jóvenes que se encuentran en su pueblo por el verano. Este campamento conoce tres momentos especiales: la celebración de la fiesta nacional del Burkina Faso (5 de agosto), una excursión en el pueblo vecino de Bana (10 de agosto) y una gran feria (12 de agosto). Culmina con la fiesta de la Asunción. Este día, la imagen de la Virgen fu llevada en procesión, seguida por todos los niños, jóvenes y adultos del pueblo. Los miembros de JMV estrenaron con orgullo su nueva pañoleta con el logo de la Asociación. Mi estancia en Nasso, al lado del Noviciado de los RSV, me permitió conocer mejor a los Religiosos de San Vicente de Paúl, rama de la Familia Vicenciana nacida en 1830, profundizar en su carisma, compartir sus celebraciones litúrgicas y conocer a los sacerdotes y hermanos de la Región de África del Oeste. También fue una oportunidad excepcional para conocer los problemas del país, la pobreza de su población y la riqueza de su cultura y cocina.
Tercera etapa: Costa de Marfil El viaje en coche de Bobo Dioulasso a Abidján, lo hicimos en dos momentos. En la madrugada de 16 de agosto, salimos de Burkina. Pasamos la noche en Bouaké, ciudad al norte de Costa de Marfil, para descansar y visitar un poco este pueblo profundamente marcado por la guerra y la presencia de los rebeldes. Al día siguiente, seguimos hacia Abidján, no sin una parada en Yamoussoukro, para almorzar y visitar la esplendida Basílica de Ntra. Sra. de la Paz, un monumento impresionante, inspirado en la Basílica de San Pedro de Roma y aún más grande. La formación con los responsables nacionales, diocesanos y locales la realicé del 19 al 25 de agosto. Tuvo lugar de las 9:00 a las 15:00 con una pausa al mediodía, después del Ángelus. El primer día, el Asesor local, P. Mesmer, y el párroco de Ntra. Sra. de la Asunción de Prodomo-Koumassi nos dieron la bienvenida. El domingo, tuvo lugar la misa de apertura de la 2ª Asamblea Nacional JMV en la parroquia de Ntra. Sra. de la Anunciación, en la Diócesis de Yopougon.
Finalmente, me reuní con el Director Nacional de Obras, P. Tite Lath, el Vicario General de la Diócesis de Yopougon, la Superiora General de la Congregación Ntra. Sra. de la Paz, y la Asesora laica de Yopougon, para exponerles algunas necesidades de JMV-RCI respecto a la asesoría de los Consejos, la formación de los lideres y la colaboración con la Iglesia local. El domingo 27 de agosto, clausuramos la 2ª Asamblea Nacional en la parroquia NDA de Prodomo-Koumassi (diócesis de Grand Bassam), que nos había acogido durante toda la semana. Durante la eucaristía, unos diez miembros provenientes de distintas parroquias, hicieron su Promesa Mariana, comprometiéndose así a seguir su caminar y su formación cristiana dentro de JMV, desde una actitud de docilidad al Espíritu Santo y de servicio a los más pobres. Tras la misa, compartimos un ágape fraterno, antes de visitar Dabou, ciudad a unos 35 Km de Abidján, donde se encuentra la Asesora Nacional, Sor Anastasie Kie.
Mi agradecimiento a la Familia Adopo que me acogió en su casa, al P. Paul Vangha (párroco de NDA Koumassi), a Sor Anastasie, a los líderes y a los jóvenes, por su acogida, su sencillez en el compartir, su alegría y sus ganas de construir una Asociación joven, servidora de los más necesitados. A través de ellos, descubrí la verdadera Costa de Marfil, muy distinta de la que se conoce por los medios de comunicación, un país sediento de paz, excepcional en su diversidad cultural y culinaria. El domingo 3 de septiembre, regresé a Uagadugú, donde me quedé unos diez días para algunos trámites administrativos. Esta estancia me dió la ocasión de conocer la vida diaria de esta ciudad y de compartir la vida de la familia Yaro, que me acogió en su casa. De regreso a Madrid, reinicié mis actividades en el Secretariado, el corazón lleno por tantos encuentros, la fe compartida y fortalecida. Con nuestros hermanos de África del Oeste, descubrí que aún cuando fallan los medios y el acompañamiento, es posible construir una Iglesia joven, servidora de los pobres y constructora de un mundo de paz y justicia. Gracias a cada persona encontrada durante esta visita; con ustedes, reaprendí que VALE LA PENA! |
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