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EL ROSARIO:

Gozosos |  Dolorosos | Gloriosos | Luminosos

 

Misterios Gozosos (Lunes y sábados)

La Encarnación del Hijo de Dios

 

El Ángel Gabriel dijo a María:  "….alégrate, llena de gracia…vas a concebir en el seno y vas a dar a luz un hijo a quien pondrás por nombre Jesús. " (Lc. 1,31)

 

Entonces María dijo: "He aquí la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra." (Lc. 1,38)

 

La humildad:

 

Jesús dijo: "Yo te bendigo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has ocultado estas cosas a sabios e inteligentes, y se las has revelado a pequeños." (Mt. 11,25)

 

La Visita de María a su prima santa Isabel

 

María fue corriendo a la casa de su prima Isabel.  Y aconteció que cuando oyó Isabel la salutación de María, llena del Espíritu Santo, exclamó con gran voz: "Bendita tú entre las mujeres!"  (Lc. 1,42)

 

Entonces María dijo:  "Alaba mi alma la grandeza del Señor… porque ha hecho en mi favor cosas grandes el Poderoso." (Lc. 1,46.49)

 

El servicio y la misión:

 

El Hijo del hombre no ha venido a ser servido, sino a servir y a dar su vida. (Mt. 20,28)

 

El Nacimiento de Jesús en Belén

 

El ángel les dijo: "Os ha nacido hoy, en la ciudad de David, un Salvador." (Lc. 2,11)

 

Fueron a toda prisa y encontraron a María y a José, y al niño acostado en el pesebre. (Lc. 2, 16)

 

María, por su parte, guardaba todas estas cosas y las meditaba en su corazón. (Lc. 2,19)

 

El amor a los pobres:

 

Dios librará al pobre suplicante, al desdichado y al que nadie ampara; se apiadará del débil y del pobre, salvará la vida de los pobres. (Sal. 72,12-13)

 

La Presentación de Jesús en el Templo

 

Movido por el Espíritu, Simeón vino al templo; y cuando los padres introdujeron al niño Jesús… le tomó en brazos y bendijo a Dios diciendo: "Han visto mis ojos tu salvación... luz para iluminar a las gentes.” (Lc. 2,27-32)

 

Simeón les bendijo y dijo a María, su madre: "Este está puesto para caída y signo de contradicción - ¡y a ti misma una espada te atravesará el alma." (Lc. 2,34-35)

 

La obediencia:

 

Jesús fue obediente hasta la muerte y una muerte de cruz. (Flp. 2,8)

 

El Hallazgo del Niño Jesús en el Templo

 

Al cabo de tres días, le encontraron en el Templo.  Su madre le dijo: "Hijo, ¿por qué nos has hecho esto?" El les dijo: "Y, ¿por qué me buscabais? ¿No sabíais de que yo debía estar en la casa de mi Padre?" Bajó con ellos, vino a Nazaret y vivía sujeto a ellos. (Lc. 2,46-49.51)

Mi Padre me lo ha entregado todo, y nadie conoce quién es el Hijo sino el Padre; y quién es el Padre sino el Hijo y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar. (Lc. 10,22)

 

La disponibilidad para el Reino:

 

Jesús dijo: "El que ama a su padre o su madre más que a mí, no es digno de mí" (Mt. 10,37).

 

Misterios Dolorosos (Martes y viernes) 

La Oración de Jesús en el Huerto

 

Jesús oró: "Padre, si quieres, aparta de mí esta copa; pero no se haga mi voluntad, sino la tuya", y su sudor se hizo como gotas espesas de sangre que caían en tierra. (Lc. 22,42.44)

 

Jesús dijo a sus apóstoles: "Velad y orad, para que no caigáis en tentación; que el espíritu está pronto, pero la carne es débil." (Mt. 26,41)

 

La búsqueda de la voluntad de Dios:

 

Hágase tu Voluntad así en la tierra como en el cielo. (Mt. 6,10b)

 

Jesús es azotado

 

Después de azotar a Jesús, se lo entregó para que fuera crucificado. (Mt. 27,26)

 

Él ha sido herido por nuestras rebeldías, molido por nuestras culpas. (Is. 53,5)

 

Fue oprimido, y él se humilló y no abrió la boca; como un cordero al degüello era llevado. (Is. 53,7)

 

La pureza:

Sabéis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo.  (1 Co. 6,19)

 

El templo de Dios es sagrado, y vosotros sois ese templo.  (1 Co. 3,17)

 

Jesús es coronado de espinas

 

Y, trenzando una corona de espinas, se la pusieron sobre su cabeza, y en su mano derecha una caña; y doblando la rodilla delante de él, le hacían burla diciendo: "¡Salve, Rey de los judíos!", y después de escupirle, cogieron la caña y le golpeaban en la cabeza. (Mt. 27,29-30)  

No tenía presencia ni belleza que atrajera nuestras miradas ni aspecto que nos cautivase.  Despreciado y evitado de la gente, un hombre hecho a sufrir, curtido en el dolor; al verlo se tapaban la cara; despreciado, lo tuvimos por nada; a él, que soportó nuestros sufrimientos y cargó con nuestros dolores.  (Is. 53,2b-4a)

 

La lucha contra el orgullo:

 

Dios resiste a los soberbios y da su gracia a los humildes.  (St. 4,6)

Jesús con la Cruz a cuestas

 

Le sacan fuera a Jesús para crucificarle.  Y obligaron a uno que pasaba, a Simón de Cirene a que llevara su cruz. (Mc. 15, 20b-21)

 

Le seguía una gran multitud del pueblo y mujeres que se dolían y se lamentaban por él.  Jesús se volvió a ellas y les dijo: "Hijas de Jerusalén, no lloréis por mí; llorad más bien por vosotras mismas y por vuestros hijos." (Lc. 23,27-28)

 

Me devuelven mal por bien, odio en cambio de amor. (Sal. 109,5)  

 

La paciencia en las pruebas:

 

En efecto, la leve tribulación de un momento nos procura, sobre toda medida, un pesado caudal de gloria eterna, a cuantos no ponemos nuestros ojos en las cosas visibles, sino en las invisibles; pues las cosas visibles son pasajeras, más las invisibles son eternas. (2 Co. 4,17-18)

 

Jesús es crucificado y muerto

Una vez que le crucificaron, se repartieron sus vestidos, echando a suertes.  Y se quedaron sentados allí para custodiarle.  (Mt. 27,35-36)

 

Jesús decía: "Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen." (Lc. 23,34)

 

Jesús dijo a su madre: "Mujer, ahí tienes a tu hijo.", y a Juan: "Ahí tienes a tu madre" (Jn. 19, 26-27).

 

La generosidad de la entrega:

Nadie tiene mayor amor que el que da su vida por sus amigos. (Jn. 15, 13)

 

 

Misterios Gloriosos (Miércoles y domingos)

 

La Resurrección del Señor

 

"¡Ha resucitado, como lo había dicho!" (Mt. 28,6)

 

Jesús les dijo: "Mirad mis manos y mis pies, soy yo mismo. Palpadme y ved, porque un espíritu no tiene carne y huesos como veis que yo tengo." (Lc. 24,39)

Tomás le contestó: "¡Señor mío y Dios mío!" (Jn. 20, 28)

 

La fe:

 

El Señor dijo: "Si tuvieras una fe como un grano de mostaza, habrías dicho a este sicómoro: ‘Arráncate y plántate en el mar’, y os habría obedecido." (Lc. 17,6)

 

La Ascensión del Señor

 

Jesús dijo a sus apóstoles:  "Yo estoy con vosotros todos los días hasta el fin del mundo".  (Mt. 28,20)

 

Y mientras los bendecía, se separó de ellos y fue llevado al cielo. (Lc. 24,51)

 

Ellos salieron a predicar por todas partes, colaborando el Señor con ellos.  (Mc. 16,20) 

 

El compromiso apostólico:

 

Pero esperamos, según nos lo tiene prometido, nuevos cielos y nueva tierra, en los que habite la justicia. (2Pe. 3,13)

 

La Venida del Espíritu Santo sobre los Apóstoles

 

"Vosotros recibiréis una fuerza, cuando el Espíritu Santo venga sobre vosotros, y de este modo seréis mis testigos hasta los confines de la tierra." (Hch. 1,8)

 

Todos ellos perseveraban en la oración, con un mismo espíritu, en compañía de algunas mujeres, y de María la madre de Jesús, y de sus hermanos. (Hch 1,14)

 

De repente vino del cielo un ruido como una impetuosa ráfaga de viento, que llenó toda  la casa... Se les aparecieron unas lenguas como de fuego que se repartieron y se posaron sobre cada uno de ellos; se llenaron todos del Espíritu Santo. (Hch. 2,2-4).

 

Un alma de apóstol:

 

Y Jesús les dijo:  "Id por todo el mundo y proclamad la Buena Nueva a toda la creación." (Mc. 16,15)

 

La Asunción de la Virgen al Cielo

 

¡Qué bella eres, amor mío, que bella eres! (Ct. 4,1)

"María, la Inmaculada Madre de Dios, siempre Virgen, cumplido el curso de su vida terrestre, fue asunta en cuerpo y alma a la gloria celeste." (Pío XII, 11 de noviembre de 1950)

 

"¡Desde ahora todas las generaciones me llamarán bienaventurada!" (Lc. 1,48)

 

El don de un encuentro gozoso con Dios.

 

Ahora vemos en un espejo, en enigma.  Entonces veremos cara a cara.  Ahora conozco de un modo parcial, pero entonces conoceré como soy conocido. (1 Co. 13,12)

 

La Coronación de María

 

Un gran signo apareció en el cielo: una Mujer, vestida del sol, con la luna bajo sus pies, y una corona de doce estrellas sobre su cabeza. (Ap. 12,1)

 

"Enemistad pondré entre ti y la mujer, entre tu linaje y su linaje: él te pisará la cabeza mientras acechas tu su calcañar." (Gn. 3,15)

 

"Oh María sin pecado concebida, ruega por nosotros que recurrimos a Ti". 

 

La perseverancia:

 

Pero el que persevere hasta el fin, ése se salvara. (Mt. 24,13)

 

Misterios Luminosos (Jueves)

 

El Bautismo del Señor

 

Se presenta Jesús, que viene de Galilea al Jordán, a donde Juan, para ser bautizado por él.  Pero Juan trataba de impedírselo diciendo: "Soy yo el que necesita ser bautizado por ti, ¿y tú vienes a mí?"   (Mt. 3,13-14)

 

Jesús ya bautizado, se hallaba en oración, se abrió el cielo, bajó sobre él el Espíritu Santo... y vino una voz del cielo: "Tú eres mi hijo; yo hoy te he engendrado." (Lc. 3,21-22) 

 

Naamán, jefe del ejercito del rey de Aram, era hombre notable y muy estimado por su señor...  pero era leproso.  Eliseo le dijo: "Ve y lávate siete veces en el Jordán.  Tu carne te renacerá y quedarás limpio."  Bajó, pues, y se bañó en el Jordán siete veces, conforme a la palabra del hombre de Dios.  Su carne volvió a ser como la de un niño pequeño, y quedó limpio. (2 R 5,1.10.14)

 

La justicia: 

 

Pues Yahvé es justo y ama la justicia, los rectos contemplarán su rostro.   (Sal. 11,7)

 

 

La Autorrevelación en las Bodas de Caná

 

Se acaba el vino, y la madre de Jesús le dice: "No tienen vino."  Le responde Jesús: "¿Qué quieres de mí, mujer? Aún no ha llegado mi hora."  La madre a los sirvientes: "Lo que os diga hacedlo."  (Jn. 2, 3b-5)

 

Tal comienzo de los signos hizo Jesús, en Caná de Galilea, y manifestó su gloria, y creyeron en él sus discípulos. (Jn.2,11)

 

Un espíritu de colaboración:

 

Y el que planta y el que riega son una misma cosa; si bien cada cual recibirá el salario según su propio trabajo, ya que somos colaboradores de Dios y vosotros, campo de Dios, edificación de Dios. (1 Co. 3,8-9)

 

El Anuncio del Reino invitando a la Conversión

 

Jesús volvió a Galilea por la fuerza del Espíritu y su fama se extendió por toda la región.  Iba enseñando en sus sinagogas, alabado por todos.  (Lc. 4,14-15)

 

El tiempo se ha cumplido y el Reino de Dios está cerca; convertíos y creed en la Buena Nueva.  (Mc. 1,15)

 

El pueblo que andaba a oscuras vio una luz grande.  Los que vivían en tierra de sombras, una luz brilló sobre ellos.  Acrecentaste el regocijo, hiciste grande la alegría.  (Is. 9,1-2)

 

La conversión:

 

Arrepentíos, pues, y convertíos para que vuestros pecados sean borrados, a fin de que del Señor venga el tiempo de la consolación y envíe al Cristo que os estaba predestinado, a Jesús, a quien debe retener el cielo hasta el tiempo de la restauración universal.  (Hch. 3,19)

 

La Transfiguración del Señor

 

Seis días después, toma Jesús consigo a Pedro, Santiago y Juan, y los lleva, a ellos solos, aparte a un monte alto.  Y se transfiguró delante de ellos, y sus vestidos se volvieron resplandecientes, muy blancos, tanto que ningún batanero en la tierra sería capaz de blanquearlos de ese modo.  (Mc. 9,2-3)

 

Una nube luminosa los cubrió con su sombra y de la nube salió una voz que decía: "Este es mi Hijo amado, en quien me complazco; escuchadle." (Mt. 17,5)

 

Os hemos dado a conocer el poder y la Venida de nuestro Señor Jesucristo, no siguiendo fábulas ingeniosas, sino después de haber visto con nuestros propios ojos su majestad.  (2 Pe. 1,16)

 

 

La sencillez:

 

El motivo de nuestro orgullo es el testimonio de nuestra conciencia, de que nos hemos conducido en el mundo con la sencillez y sinceridad que vienen de Dios, y no con la sabiduría carnal, sino con la gracia de Dios.  (2 Co. 1,12)

 

La Institución de la Eucaristía

 

Tomando un luego pan, dio gracias, la partió y se lo dio diciendo: "Éste es mi cuerpo que se entrega por vosotros; haced esto en recuerdo mío." De igual modo, después de cenar, tomó la copa, diciendo: "Esta copa es la nueva Alianza en mi sangre, que se derrama por vosotros." (Lc. 22,19-20)

 

Y os digo que desde ahora no beberé de este producto de la vid hasta el día aquel en que lo beba con vosotros, nuevo, en el Reino de mi Padre. (Mt. 26,29)

 

Pues cada vez que comáis este pan y bebáis de este cáliz, anunciáis la muerte del Señor, hasta que venga.  Por tanto, quien coma el pan o beba el cáliz del Señor indignamente, será reo del cuerpo y de la sangre del Señor.  (1 Co. 11,26-27)

 

El caridad:

 

La caridad es paciente, es amable; la caridad no es envidiosa, no es jactanciosa, no se enríe; es decorosa; no busca su interés; no se irrita; no toma en cuenta el mal; no se alegra de la injusticia; se alegra con la verdad.  Todo lko excusa.  Todo lo cree.  Todo lo espera.  Todo lo soporta.  (1 Co. 13,4-7)

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