Menú PrincipalPreparándonos para vivir la JMJ (Catequesis) Vídeo: Camino a Colonia (usar Windows Media) La juventud en la iglesia en el mundo (P. Robert Maloney) Antivirus |
Un poeta de gran fama de mi país, Walt Whitman, escribió lo siguiente: Juventud, multitud, vigor, amante -- juventud llena de gracia, vitalidad, fascinación... Día en plenitud y espléndido --- día de Sol inmenso, acción, ambición, risa... Hoy día me han pedido que les hable a ustedes sobre la juventud en la UNAS PALABRAS SOBRE LA JUVENTUD Siete puntos breves:
Es interesante hacer notar que estos también son elementos clave en el carisma de la Familia Vicenciana.
Pienso en el juego de palabras que empleó un escritor contemporáneo: "vivimos en una era de platillos (símbolos) que golpean". Los valores que presenta nuestra fe y los valores que presenta la cultura que aspiramos, frecuentemente se enfrentan con impresionante discordancia.3 LA JUVENTUD -- ¿QUÉ QUEREMOS HACER? Lo importante aquí para todos nosotros --jóvenes y viejos, es recordar que estamos en constante crecimiento. De no ser así, nos estancaríamos y muriéramos. Hoy los animo precisamente a ustedes la juventud a cantar una nueva canción. ¿Y cómo se entona esta nueva canción de la juventud al iniciarse el tercer milenio? He conocido a múltiples jóvenes que en su vida, sólo saben cantar una sola canción. Es esa canción que han oído repetidas veces en la tele o cuya letra aparece escrita un sinfín de veces en periódicos, en revistas, en los carteles pegados a los escaparates o vistos mal pegados por las calles. Esta canción la caracteriza una melodía seductora, llamativa. Los anima a tener y a no estar satisfechos... se debe adquirir cada vez en mayor cantidad. Los insta a pensar sólo en sí mismos. Enfatiza la gratificación inmediata y dista a la vez, de cualquier compromiso a largo plazo, compromisos que nuestra sociedad violenta reconoce como distantes e inseguros. En su versión pésima, esta canción reemplaza la palabra de Dios con el alcohol, las drogas o las relaciones sexuales irresponsables; hace abandonar los propósitos y desempeños de quienes quieren crear el bienestar de los menos afortunados en el mundo y disuelve la solidaridad e interés en formar relaciones humanas genuinas con el prójimo. De nuevo les animo encarecidamente a cantar una nueva canción. ¿Cómo entonaremos esta canción?
Esto nos parece obvio, pero en realidad no hay nada más importante. Recordemos la frase que utiliza San Pablo4 "todo cristiano debe revestirse de nuestro Señor Jesucristo y no buscar cómo contentar los antojos de su sensualidad". Para todos los Evangelistas, el centro absoluto de la vida es Jesucristo. "Yo soy el camino, la verdad y la vida," dice el Señor, "nadie viene al Padre sino por mí". "Yo soy la viña". "Yo soy la puerta". "Yo soy el Buen Pastor". "Yo soy la luz". "Yo soy el pan verdadero venido desde el cielo". El que coma de mi carne y beba de mi sangre, tendrá la vida eterna". San Vicente de Paúl escribió en una ocasión a uno de sus mejores amigos: "Recuerda, le dice--que vivimos en Jesucristo por la muerte de Jesucristo y debemos morir en Jesucristo, por la vida de Jesucristo. Nuestra vida debe radicar en Jesucristo y estar plenamente unida a Él; para poder morir como Jesucristo es necesario vivir como Él".5 Hoy los animo a que se comprometan, les aseguro que paulatinamente sí cambiará su vida. En silencio, en oración contemplativa, acompaña a Nuestro Señor Jesucristo unos 15 minutos todos los días. No es fácil cumplir con este compromiso, sobre todo en el transcurso de un día ocupado con las diligencias de la escuela, de tu trabajo y de la casa. No obstante, encuentra ese lugar como lo dice San Mateo en su Evangelio. Un lugar en tu cuarto, allí donde puedas cerrar la puerta al bullicio del mundo y hablar íntimamente con Dios y poder escucharlo. Siéntate y lee algún pasaje breve del Nuevo Testamento, y pregunta a Nuestro Señor Jesucristo, "Señor, Dios mío, ¿qué me estás diciendo? ¿Hoy por hoy, qué necesitas que yo haga? Si aprendes a vivir en la presencia del Señor, meditar su palabra y amarlo profundamente, entonces sí, podrás cantar una canción en esta vida, profundamente espiritual.
Aprende a trabajar y a rezar con los demás también. En un documento escrito hace aproximadamente un año y medio, su Santidad Juan Pablo II nos dice lo siguiente: "Las comunidades cristianas deberán ser verdaderas 'escuelas' de oración donde el encuentro con Cristo se exprese no solamente al hacer peticiones sino también, con cantos de alabanza, de acción de gracias, de adoración y contemplación, con momentos para poder escuchar y rezar con devoción hasta que el corazón genuinamente 'se enamore'. Oración intensa, sí pero la oración no debe distraernos de nuestro compromiso con la historia: al abrir completamente nuestro corazón al amor de Dios en la oración contemplativa, también lo abrimos al amor de todos nuestros hermanos y hermanas; esto nos capacita para formar los hechos históricos, según el plan divino de Dios.6 Es así como nuestra oración común debe dirigirnos a la acción en comunión con los demás. Divorciados de la acción servicial, la oración puede convertirse simplemente en escape. Puede perderse en la fantasía y crear ilusiones de santidad. Mas sin embargo, el servicio divorciado de la oración se convierte en superficialidad, puede tener una tendencia obsesiva y por lo mismo, crea una dependencia. Una espiritualidad saludable en su mejor punto, mantiene en perfecto equilibrio una dinámica tensión entre la oración y la acción. San Vicente de Paúl mantuvo el don precioso de ser un hombre de increíble dinámica y acción. Y a la vez, todos los que convivieron de cerca con él, lo consideraban de carácter y visión contemplativa.
La comunidad mundial por el hecho de la transportación rápida y los medios de comunicación avanzados es cada vez más pequeña, aunque la brecha entre los ricos y los pobres es cada día más grande. Es difícil para la mayoría de nosotros imaginar la falta de equilibrio en la distribución de los bienes mundiales simplemente porque no estamos frente a frente a los más marginados. Déjenme explicar con un ejemplo. Hace solamente tres semanas, el día primero de julio, la revista Time publicó estadísticas sorprendentes sobre África. La pregunta que se formuló fue la siguiente: ¿En el continente africano qué porcentaje de la población subsiste con menos de un dólar diario?
Esta información muestra exclusivamente algunos países de África. Existen millones de personas en cada uno de los continentes que viven en paupérrima pobreza. Les ruego a ustedes que son miembros de la Familia Vicenciana que abran sus corazones cada vez más, como lo hizo San Vicente de Paúl. En tu preocupación por el mundo y en tu afán espiritual, esfuérzate por ayudar a los pobres. Dondequiera que tú estés, haz por encontrar vías prácticas para prestar servicio a los más marginados de la sociedad, ahora mismo como estudiante o como profesionista. Pregúntate a menudo: ¿Cuál es la necesidad inmediata de esta persona que me pide ayuda a gritos? Frente a este paciente que padece de SIDA, ¿cuál de todos sus dolores y molestias le causa mayor angustia? Y esa persona enferma, en el hospital o en su casa, ¿qué es lo que en realidad desea? Y los niños en la escuela donde trabajo, o donde soy voluntario, ¿qué precisan? Y entonces, con tu vida, entona una canción con el servicio que has brindado a los demás. 4. Canta una canción libertadora. Sé portador / portadora de la Buena Nueva. Lleva el espíritu de Dios, adonde quiera que vayas. En presencia de una persona plena del Espíritu Santo, los demás se alegran; sueñan con entusiasmo y se ilusionan de nuevo. El Espíritu Santo enciende en nosotros algo en el corazón. Empezamos a escuchar las voces más íntimas de la realidad, y vemos con precisión la posibilidad de un nuevo cielo, de una nueva Tierra. Podemos liberarnos de esos lienzos interiores que nos atan, detienen y después, con gran fe nos entregamos completamente con una generosidad nueva y mucho más profunda. Entona esta canción de liberación con los demás también. Sé miembro responsable dentro de tu comunidad de fieles. Pertenece a grupos de jóvenes o forma círculos de oración con otros jóvenes. Respira profundo el Espíritu de Dios con los demás. Sé embajador del Espíritu Santo, multiplica con tu fe, el bien. Comparte generosamente los dones del Espíritu Santo que has recibido con el prójimo. Cuando sientas que los demás sienten temor o inseguridad por el porvenir, respiren en presencia del Espíritu de Dios. Recuérdales lo que nos instruye Nuestro Señor Jesucristo constantemente: No tengáis miedo, cuando algún caos acecha el orden de la vida. No tengáis miedo de los altibajos que se dibujan en la historia. No tengáis miedo cuando hay oscuridad, porque habrá luz, aún en la oscuridad. No tengáis miedo si el número de los creyentes disminuye, porque yo puedo hacer levantarse una multitud de un simple retazo de fervorosos creyentes, dice el Señor. No tengáis miedo cuando se aproxima la muerte, porque yo he vencido a la muerte. No tengáis miedo, porque yo estaré con vosotros hasta el fin de los días. Yo soy la vida en medio de la oscuridad. Yo soy el júbilo en medio del sufrimiento. Yo soy la esperanza en medio de la pesadumbre. Yo vivo en tu presencia y he venido a liberarte, dice el Señor Jesús.
En su más reciente reunión los obispos de todo el mundo redactaron el siguiente mensaje a la juventud de hoy: Ustedes, los jóvenes son "los centinelas que anuncian el amanecer". ...¿Cómo es que el Señor de la historia les llama a construir una civilización de amor? Ustedes tienen una percepción clara de lo que se requiere y precisa para ser honesto / honesta y sincero / sincera. Ustedes no quieren estar involucrados en las garras divisivas de las luchas étnicas ni tampoco ser envenenados por la gangrena de la corrupción. ¿Cómo podemos ser verdaderos discípulos de Cristo --todos juntos, y poner en marcha las enseñanzas explícitas en las Bienaventuranzas? El centinela en la antigüedad, era un guardia que desde las torres de los muros que cercaban las ciudades veía hacia el oriente para poder detectar el primerísimo rayo del sol naciente. Dado a que no había relojes que marcaran las horas o campanarios, el centinela golpeaba un tambor o sonaba un gong para despertar a los habitantes de la ciudad en cuanto veía el primer destello del amanecer. En la mentalidad del mundo cristiano, el sol naciente es Jesucristo Resucitado. ¡Hoy, yo los llamo encarecidamente a ustedes los jóvenes, a entusiasmar al mundo entero con la presencia de Cristo! No sean indiferentes o conformistas. No se dejen arrullar y adormecer por la tentación de la continua posesión de bienes materiales. Cerciórense de la presencia viva de Cristo Jesús Resucitado, del Sol naciente y desarrollen su vida profundamente centrada en los Evangelios y en el servicio espiritual que prestan a sus hermanos y hermanas. Únete a los otros jóvenes de hoy que viven una vida fundada en los Evangelios:
¡Anda! Anima a toda la juventud a cantar al unísono contigo esta canción de profundidad evangélica.
Ahora que todavía estás joven, es vital que desarrolles una dimensión de interés internacional en tu vida. Somos parte de la comunidad global. Hoy día estamos influenciados por lo que se lleva acabo en todo el mundo. Si el yen está débil, la Bolsa de Valores en Nueva York va a ser afectada. Si hay violencia en América Central, el número de trabajadores indocumentados en Los Ángeles aumenta dramáticamente. Les exhorto a que vean directamente los esfuerzos en manos de los humildes, aquellos los más pobres del mundo, tal y como lo hizo San Vicente de Paúl. Él vivió durante una época cuando todos morían a cinco millas de su lugar de nacimiento, sin embargo estableció dos comunidades internacionales que pronto se extendieron de Francia a Polonia, Italia, Argelia, Madagascar, Irlanda y Escocia. Hoy hay comunidades en 140 países por todo el mundo. Quiero que presten atención al nuevo miembro de la Familia Vicenciana, MISEVI, Misioneros Laicos Vicencianos. Tienen programas establecidos en distintos países del mundo donde hay misiones. Las personas acuden a ofrecer servicio a los más humildes y necesitados, por temporadas de tres a cinco años. Hace más de 2.500 años el salmista7, reflejando y en agradecimiento del gran misterio de Dios, clamó: "Voy a cantar y entonar himnos al Señor". Hoy encarecidamente yo los animo a alzar la voz para cantar, entonar un nuevo himno. Canten una canción profundamente espiritual, que no sea un soliloquio, sino una armoniosa sinfonía, un canto de servicio, una canción de liberación, un canto que despierte al mundo entero, una canción para todo el mundo. Acompaña a los pobres, a los humildes y a los más marginados con tu canto. Acompaña a los otros jóvenes también en canto. Dejen que el himno en magnificencia coral, sea conmovedor, bellísimo, melódico y permitan que crezca este gran coro adonde resuene con la gloria de Dios; que los sonidos del canto lleguen a todos, a los oídos de los pobres como la Buena Nueva. Robert P. Maloney, C.M. Vincentian Youth Groups World Youth Day July 24, 2002 Spanish translation: Cristina Cabello de Martinez, PhD July, 11, 2002 Austin, Texas 1 Michael J. Buckley, "Education Marked with the Sign of the Cross," in America 163 (August 25 - September 1, 1990; #5) 101. 2 Cf. Albert di Ianni, "Religious vocations: New Signs of the Tiimes, " Review for Religious 52 (#5; September-October 1993) 745-763. Also, d. Nygren and M. Ukeritis, The Future of Religious Orders in the United States (Connecticut: Praeger Press, 21993) 251. 3 Michael Paul Gallagher, Clashing symbols (New York: Paulist Press, 1998). 4 Rom 13:14. 5 SVI, 295. 6 Novo Millennio Ineunte, 33. 7 Ps 27:6. |
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