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La juventud en la iglesia en el mundo (P. Robert Maloney)

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La Juventud en la Iglesia y en el mundo

¿Quiénes somos y qué queremos hacer?

Un poeta de gran fama de mi país, Walt Whitman, escribió lo siguiente:

Juventud, multitud, vigor, amante -- juventud llena de gracia, vitalidad, fascinación...

Día en plenitud y espléndido --- día de Sol inmenso, acción, ambición, risa...

Hoy día  me han pedido que les hable a ustedes sobre la juventud en la Iglesia y en el mundo.  Al hacerlo, no disimularé mis intenciones: Quiero animarles a todos ustedes - la juventud de hoy, a vivir plenamente la vida que Dios les ha encomendado. Quiero alentarlos para que estén espléndidamente vivos, alertos, activos, y así, sean miembros responsables de la Iglesia y ciudadanos de la comunidad mundial.

UNAS PALABRAS SOBRE LA JUVENTUD

            Siete puntos breves:

  1. El sesenta y cuatro por ciento de la población mundial tiene menos de 25 años.

  1. En algunas partes del mundo, la practica religiosa ha disminuido dramáticamente entre los jóvenes.  En Roma, donde yo vivo, es típico oír decir a los jóvenes:  "No soy creyente".  La práctica religiosa ha disminuido a menos de un 10% en Italia.  En España, en los últimos 5 años ha disminuido a un 13%.  En Francia, algunos calculan sólo el 1%.  Me pregunto, ¿cuál es el porcentaje de gente joven en los Estados Unidos y en Canadá que cree profundamente y que además, vive con fidelidad sus convicciones religiosas?  Un escritor norteamericano de gran astucia dice lo siguiente:  "El gran problema que enfrentan las Iglesias hoy en día es la indiferencia:  la inmensa ausencia de Dios en gran parte del mundo contemporáneo-- con todo y el vacío final, el cinismo religioso o la falta de sentido total de esa experiencia".1

  1. Aunque existen marcadas diferencias en varias partes del mundo, un creciente número de jóvenes comparte las siguientes características:

    • Una inmersión cada vez más profunda dentro de la "cultura de la informática". Una gran mayoría de la gente joven no crece dentro de una cultura "católica", donde el medio ambiente como también, un ambiente familiar propicio apoye o enseñe los valores religiosos.  Muchos jóvenes pasan más tiempo ante la televisión que en la escuela. Aspiran un medio ambiente que enfatiza la necesidad de adquirir y acumular bienes materiales y rápidamente además. Este comportamiento frecuentemente idealiza relaciones sexuales de fantasía, irresponsables, y su objetivo es sólo la gratificación inmediata.  Lo ideal sería querer realizar metas constructivas a largo plazo.  Estas metas únicamente pueden lograrse por medio de la constancia, la paciencia, la perseverancia y la disciplina.

    • Plasticidad.  La vida cambia rápidamente para los jóvenes. El  cambio es una constante que está entretejido en las fibras de la vida contemporánea. Hace un siglo la mayoría de las personas vivían, trabajaban y morían en su aldea natal.  Hoy, las personas cambian de empleos, de casa ( y en ocasiones, de cónyuge o de convicciones religiosas) con facilidad.  Claro, que el aspecto positivo de esta plasticidad es la "flexibilidad" y "conveniencia".

    • La falta de inercia para comprometerse. Hace poco una jovencita me comentaba que ella nunca se casaría por la Iglesia.  Ella no se imaginaba diciendo que su matrimonio sería para "toda la vida". Esa frase, "para toda la vida", le resulta difícil a la gente joven.  Son ellos los que han visto de cerca múltiples matrimonios rotos, familias divididas, y compromisos religiosos, fracturados.

    • El vivo deseo de amar.  Las personas jóvenes desean con sinceridad saber cómo amar.  El deseo de formar relaciones significativas ocupa gran parte del pensar de los jóvenes. Es más, un audaz consejero en alguna ocasión me comentó que para muchos jóvenes es en lo único que piensan.  Pero a la vez, a muchos también les atrae la trascendencia. Las relaciones que forman no les satisfacen.  Anhelan un amor que vaya más allá de lo que les proporcionan sus experiencias amorosas cotidianas.

  1. La investigación contemporánea también nos revela que un número significante de la gente joven anhela:

    • Metas religiosas explícitas:  quieren saber cómo rezar, cómo entrar en contacto con Dios.

    • Intensa solidaridad con sus compañeros y coetáneos:  quieren compartir y trabajar con los demás.

    • Prestar ayuda en el ámbito mundial a los más necesitados2:  Quieren contribuir a la vida, a la humanidad entera aun si esto significa salir del hogar o de sus propios países, para poder atender a los más pobres.

Es interesante hacer notar que estos también son elementos clave en el carisma de la Familia Vicenciana.

  1. Nuestros propios grupos de jóvenes --a Dios gracias, están creciendo     favorablemente.  Hoy día cuentan con más de 62.000 miembros en 45 países. El 2 de febrero de 1999 la Santa Sede aprobó por primera vez un decreto internacional para nuestros grupos juveniles. Desde ese momento, en gran parte por el increíble trabajo de las Hermanas de la Caridad y de los Vicencianos, yo he podido aprobar estatutos internacionales para nuestros grupos juveniles en 30 países.  En agosto del año 2000, se efectuó en Roma la Primera Asamblea General para grupos de jóvenes; asistieron delegados representantes de aproximadamente 35 países.  Eligieron un presidente laico y cuatro miembros laicos de un consejo internacional.  Tenemos hoy día una Secretaría Internacional en Madrid.  Está al mando de voluntarios que provienen de las Filipinas, de Brasil y de México.  Estos voluntarios prestan servicio por un tiempo determinado de tres años.

  1. El 7 de abril de 1999 la Santa Sede otorgó Nivel Internacional a MISEVI (Misioneros Laicos Vicencianos). Es el miembro más reciente a nuestra familia y tiene como objetivo enviar a laicos -- a hombres y a mujeres, a las misiones ad gentes. MISEVI provee por la formación de los laicos, el lugar apostólico, el ambiente propicio de comunidad, el sostén económico-manutención, el sistema de apoyo emocional y espiritual, como también su reintegración al país de origen.  Actualmente, tenemos comunidades laicas permanentes en los países de Honduras, Bolivia, Mozambique y España.

  1. Hoy día  hablamos constantemente de la mercadotecnia.  Me parece que la sociedad contemporánea le ha vendido a la juventud el sueño equivocado:  el dinero, la necesidad de tener cada vez más y de la adquisición inmediata, las relaciones sexuales al estilo Hollywood, o el triunfante vaquero que cabalga prepotente por el viejo oeste.  Una pregunta interesante que podemos hacernos es la siguiente:  ¿quiénes son los modelos en la actualidad de la gente joven:  Cristo, la Virgen María, los santos y los mártires, la Madre Teresa?  O serán acaso, ¿Michael Jordan, Julia Roberts, Denzel Washington y Venus Williams?  Tal y como lo veo yo el desafío que nos asecha es el siguiente:  ¿Podemos --juntos-- venderle a la juventud, el sueño de Cristo?

Pienso en el juego de palabras que empleó un escritor contemporáneo: "vivimos en una era de platillos (símbolos) que golpean".  Los valores que presenta nuestra fe y los valores que presenta la cultura que aspiramos, frecuentemente se enfrentan con impresionante discordancia.3

LA JUVENTUD -- ¿QUÉ QUEREMOS HACER?

Lo importante aquí para todos nosotros --jóvenes y viejos, es recordar que estamos en constante crecimiento.  De no ser así, nos estancaríamos y muriéramos.  Hoy los animo precisamente a ustedes la juventud a cantar una nueva canción.  ¿Y cómo se entona esta nueva canción de la juventud al iniciarse el tercer milenio? 

He conocido a múltiples jóvenes que en su vida, sólo saben cantar una sola canción.  Es esa canción que han oído repetidas veces en la tele o cuya letra aparece escrita un sinfín de veces en periódicos, en revistas, en los carteles pegados a los escaparates o vistos mal pegados por las calles.  Esta canción la caracteriza una melodía seductora, llamativa.   Los anima a tener y a no estar satisfechos... se debe adquirir cada vez en mayor cantidad.  Los insta a pensar sólo en sí mismos.  Enfatiza la gratificación inmediata y dista a la vez, de cualquier compromiso a largo plazo,  compromisos que nuestra sociedad violenta reconoce como distantes e inseguros.  En su versión pésima, esta canción reemplaza la palabra de Dios con el alcohol, las drogas o las relaciones sexuales irresponsables; hace abandonar los propósitos y desempeños de quienes quieren crear el bienestar de los menos afortunados en el mundo y disuelve la solidaridad e interés en formar relaciones humanas genuinas con el prójimo.

De nuevo les animo encarecidamente a cantar una nueva canción.  ¿Cómo entonaremos esta canción?

  1. Canta una canción profundamente  espiritual.

Esto nos parece obvio, pero en realidad no hay nada más importante.  Recordemos la frase que utiliza San Pablo4 "todo cristiano debe revestirse de nuestro Señor Jesucristo y no buscar cómo contentar los antojos de su sensualidad". Para todos los Evangelistas, el centro absoluto de la vida es Jesucristo. "Yo soy el camino, la verdad y la vida," dice el Señor, "nadie viene al Padre sino por mí".  "Yo soy la viña". "Yo soy la puerta". "Yo soy el Buen Pastor".  "Yo soy la luz". "Yo soy el pan verdadero venido desde el cielo".  El que coma de mi carne y beba de mi sangre, tendrá la vida eterna".  San Vicente de Paúl escribió en una ocasión a uno de sus mejores amigos:  "Recuerda, le dice--que vivimos en Jesucristo por la muerte de Jesucristo y debemos morir en Jesucristo, por la vida de Jesucristo.  Nuestra vida debe radicar en Jesucristo y estar plenamente unida a Él; para poder morir como Jesucristo es necesario vivir como Él".5

Hoy los animo a que se comprometan, les aseguro que paulatinamente sí cambiará su vida.  En silencio, en oración contemplativa, acompaña a Nuestro Señor Jesucristo unos 15 minutos todos los días.  No es fácil cumplir con este compromiso, sobre todo en el transcurso de un día ocupado con las diligencias de la escuela, de tu trabajo y de la casa.  No obstante, encuentra ese lugar como lo dice San Mateo en su Evangelio.  Un lugar en tu cuarto, allí donde puedas cerrar la puerta al bullicio del mundo y hablar íntimamente con Dios y poder escucharlo.  Siéntate y lee algún pasaje breve del Nuevo Testamento, y pregunta a Nuestro Señor Jesucristo, "Señor, Dios mío, ¿qué me estás diciendo?  ¿Hoy por hoy, qué necesitas que yo haga?

 

Si aprendes a vivir en la presencia del Señor, meditar su palabra y amarlo profundamente, entonces sí, podrás cantar una canción en esta vida, profundamente espiritual.

 

  1. Que tu canto sea una voz que armonice con el resto de las voces del coro.

Aprende a trabajar y a rezar con los demás también.  En un documento escrito hace aproximadamente un año y medio, su Santidad Juan Pablo II nos dice lo siguiente:  "Las comunidades cristianas deberán ser verdaderas 'escuelas' de oración donde el encuentro con Cristo se exprese no solamente al hacer peticiones sino también, con cantos de alabanza, de acción de gracias, de adoración y contemplación, con momentos para poder escuchar y  rezar con devoción hasta que el corazón genuinamente 'se enamore'.  Oración intensa, sí pero la oración no debe distraernos de nuestro compromiso con la historia:  al abrir completamente nuestro corazón al amor de Dios en la oración contemplativa, también lo abrimos al amor de todos nuestros hermanos y hermanas; esto nos capacita para formar los hechos históricos, según el plan divino de Dios.6

Es así como nuestra oración común debe dirigirnos a la acción en comunión con los demás.  Divorciados de la acción servicial, la oración puede convertirse simplemente en escape.  Puede perderse en la fantasía y crear ilusiones de santidad.  Mas sin embargo, el servicio divorciado de la oración se convierte en superficialidad, puede tener una tendencia obsesiva y por lo mismo, crea una dependencia.  

Una espiritualidad saludable en su mejor punto, mantiene en perfecto equilibrio una dinámica tensión entre la oración y la acción.  San Vicente de Paúl mantuvo el don precioso de ser un hombre de increíble dinámica y acción.  Y a la vez, todos los que convivieron de cerca con él, lo consideraban de carácter y visión contemplativa.

  1. Deja que tu canto sea servicial.

La comunidad mundial por el hecho de la transportación rápida y los medios de comunicación avanzados es cada vez más pequeña, aunque la brecha entre los ricos y los pobres es cada día más grande.  Es difícil para la mayoría de nosotros imaginar la falta de equilibrio en la distribución de los bienes mundiales simplemente porque no estamos frente a frente a los más marginados.  Déjenme explicar con un ejemplo.  Hace solamente tres semanas, el día primero de julio, la revista Time publicó estadísticas sorprendentes sobre África.  La pregunta que se formuló fue la siguiente:  ¿En el continente africano qué porcentaje de la población subsiste con menos de un dólar diario?

  • Congo:            91%

  • Etiopía:            85%

  • Chad:               82%

  • Zambia:            80%

  • Tanzania:            79%

  • Nigeria:            74%

  • Angola:            73%

  • Somalia:            72%   

Esta información muestra exclusivamente algunos países de África.  Existen millones de personas en cada uno de los continentes que viven en paupérrima pobreza.  Les ruego a ustedes que son miembros de la Familia Vicenciana que abran sus corazones cada vez más, como lo hizo San Vicente de Paúl. En tu preocupación por el mundo y en tu afán espiritual, esfuérzate por ayudar a los pobres.  Dondequiera que tú estés, haz por encontrar vías prácticas para prestar servicio a los más marginados de la sociedad,  ahora mismo como estudiante o como profesionista.  Pregúntate a menudo:  ¿Cuál es la necesidad inmediata de esta persona que me pide ayuda a gritos? Frente a este paciente que padece de SIDA, ¿cuál de todos sus dolores y molestias le causa mayor angustia? Y esa persona enferma, en el hospital o en su casa, ¿qué es lo que en realidad desea? Y los niños en la escuela donde trabajo, o donde soy voluntario, ¿qué precisan?

            Y entonces, con tu vida, entona una canción con el servicio que has brindado a los demás.

4.  Canta una canción libertadora.

Sé portador / portadora de la Buena Nueva.  Lleva el espíritu de Dios, adonde quiera que vayas.  En presencia de una persona plena del Espíritu Santo, los demás se alegran; sueñan con entusiasmo y se ilusionan de nuevo. El Espíritu Santo enciende en nosotros algo en el corazón.  Empezamos a escuchar las voces más íntimas de la realidad, y vemos con precisión la posibilidad  de un nuevo cielo, de una nueva Tierra.  Podemos liberarnos de esos lienzos interiores que nos atan, detienen y después, con gran fe nos entregamos completamente con una generosidad nueva y mucho más profunda.

Entona esta canción de liberación con los demás también.  Sé miembro responsable dentro de tu comunidad de fieles.  Pertenece a grupos de jóvenes o forma círculos de oración con otros jóvenes. Respira profundo el Espíritu de Dios con los demás. Sé embajador del Espíritu Santo, multiplica con tu fe, el bien.  Comparte generosamente los dones del Espíritu Santo que has recibido con el prójimo.

Cuando sientas que los demás sienten temor o inseguridad por el porvenir, respiren en presencia del Espíritu de Dios.  Recuérdales lo que nos  instruye Nuestro Señor Jesucristo constantemente:  No tengáis miedo, cuando algún caos acecha el orden de la vida.  No tengáis miedo de los altibajos que se dibujan en la historia.  No tengáis miedo cuando hay oscuridad, porque habrá luz, aún en la oscuridad.  No tengáis miedo si el número de los creyentes disminuye, porque yo puedo hacer levantarse una multitud de un simple retazo de fervorosos creyentes, dice el Señor.  No tengáis miedo cuando se aproxima la muerte, porque yo he vencido a la muerte.  No tengáis miedo, porque yo estaré con vosotros hasta el fin de los días.  Yo soy la vida en medio de la oscuridad.  Yo soy el júbilo en medio del sufrimiento.  Yo soy la esperanza en medio de la pesadumbre.  Yo vivo en tu presencia y he venido a liberarte, dice el Señor Jesús.

  1. Permite que tu canto despierte al mundo.

En su más reciente reunión los obispos de todo el mundo redactaron el siguiente mensaje a la juventud de hoy: 

            Ustedes, los jóvenes son "los centinelas que anuncian el amanecer".   ...¿Cómo es que el Señor de la historia les llama a construir una civilización de amor?  Ustedes tienen una percepción clara de lo que se requiere y precisa para ser honesto / honesta  y  sincero / sincera.  Ustedes no quieren estar involucrados en las garras divisivas de las luchas étnicas ni tampoco ser envenenados por la gangrena de la corrupción.  ¿Cómo podemos ser verdaderos discípulos de Cristo --todos juntos, y poner en marcha las enseñanzas explícitas en las Bienaventuranzas?

El centinela en la antigüedad, era un guardia que desde las torres de los muros que cercaban las ciudades veía hacia el oriente para poder detectar el primerísimo rayo del sol naciente.  Dado a que no había relojes que marcaran las horas o campanarios, el centinela golpeaba un tambor o sonaba un gong para despertar a los habitantes de la ciudad en cuanto veía el primer destello del amanecer.

En la mentalidad del mundo cristiano, el sol naciente es Jesucristo Resucitado.  ¡Hoy, yo los llamo encarecidamente a ustedes los jóvenes, a entusiasmar al mundo entero con la presencia de Cristo!  No sean indiferentes o conformistas.  No se dejen arrullar y adormecer por la tentación de la continua posesión de bienes materiales. Cerciórense de la presencia viva de Cristo Jesús Resucitado, del Sol naciente y desarrollen su vida profundamente centrada en los Evangelios y en el servicio espiritual que prestan a sus hermanos y hermanas.

Únete a los otros jóvenes de hoy que viven una vida fundada en los Evangelios:

  • En todo lugar que triunfe la caridad evangélica entre cada uno de nosotros para poder irradiar la luz de Cristo a los demás, especialmente a los pobres;

  • En todo lugar, hablemos con la verdad, con sencillez, humildad y constancia;

  • En los lugares donde fielmente rezamos,  que podamos compartir con los demás nuestra oración con paz;

  • Poder apoyarnos mutuamente y disfrutar juntos de la amistad; poder compartir esa amistad con los que viven en la pobreza, especialmente los que están a nuestro alcance;

  • En donde bien sepamos escuchar y discernir la voz de Dios dentro de nosotros mismos y con los demás;

  • En donde podamos alentarnos mutuamente para resistir la tentación de la gratificación inmediata y así poder alcanzar las metas de mayor importancia y trayectoria en la vida.

¡Anda! Anima a toda la juventud a cantar al unísono contigo esta canción de profundidad evangélica.

  1. Entona una canción que todo el mundo pueda cantar.

Ahora que todavía estás joven, es vital que desarrolles una dimensión de interés internacional en tu vida.  Somos parte de la comunidad global.  Hoy día estamos influenciados por lo que se lleva acabo en todo el mundo.  Si el yen está débil, la Bolsa de Valores en Nueva York va a ser afectada.  Si hay violencia en América Central, el número de trabajadores indocumentados en Los Ángeles aumenta dramáticamente.  Les exhorto a que vean directamente los esfuerzos en manos de los humildes, aquellos los más pobres  del mundo, tal y como lo hizo San Vicente de Paúl.  Él vivió durante una época cuando todos morían a cinco millas de su lugar de nacimiento, sin embargo estableció dos comunidades internacionales que pronto se extendieron de Francia a Polonia, Italia, Argelia, Madagascar, Irlanda y Escocia.  Hoy hay comunidades en 140 países por todo el mundo.  Quiero que presten atención al nuevo miembro de la Familia Vicenciana, MISEVI, Misioneros Laicos Vicencianos. Tienen programas establecidos en distintos países del mundo donde hay misiones.  Las personas acuden a ofrecer servicio a los más humildes y necesitados, por temporadas de tres a cinco años. 

Hace más de 2.500 años el salmista7, reflejando y en agradecimiento del gran misterio de Dios, clamó:  "Voy a cantar y entonar himnos al Señor".  Hoy encarecidamente yo los animo a alzar la voz para cantar, entonar un nuevo himno.  Canten una canción profundamente espiritual, que no sea un soliloquio, sino una armoniosa sinfonía, un canto de servicio, una canción de liberación, un canto que despierte al mundo entero, una canción para todo el mundo.  Acompaña a los pobres, a los humildes y a los más marginados con tu canto. Acompaña a los otros jóvenes también en canto.  Dejen que el himno en magnificencia coral, sea conmovedor, bellísimo, melódico y permitan que crezca este gran coro adonde resuene con la gloria de Dios; que los sonidos del canto lleguen a todos, a los oídos de los pobres como la Buena Nueva.

                                                Robert P. Maloney, C.M.

                                                Vincentian Youth Groups

                                                World Youth Day

                                                July 24, 2002  

Spanish translation:  Cristina Cabello de Martinez, PhD

July, 11, 2002

Austin, Texas



1 Michael J. Buckley, "Education Marked with the Sign of the Cross," in America 163 (August 25 - September 1, 1990; #5) 101.

2 Cf. Albert di Ianni, "Religious vocations:  New Signs of the Tiimes, " Review for Religious 52 (#5; September-October 1993) 745-763.  Also, d. Nygren and M. Ukeritis, The Future of Religious Orders in the United States (Connecticut: Praeger Press, 21993) 251.

3 Michael Paul Gallagher, Clashing symbols (New York:  Paulist Press, 1998).

4 Rom 13:14.

5 SVI, 295.

6 Novo Millennio Ineunte, 33.

7 Ps 27:6.

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