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VALORES ESPIRITUALES A POTENCIAR EN LOS LÍDERES DE JMV DEL NUEVO MILENIO Me han pedido hablar sobre los valores espirituales a potenciar en los líderes de JMV al adentrarnos en el tercer milenio. Hoy os ofrezco algunos sencillos pensamientos. Al hacerlo, soy muy consciente de que la mayoría de vosotros ya estáis viviendo los valores de los que hablaré. Aún así, es importante para nosotros pararnos y reflexionar sobre nuestros valores de vez en cuando. Sócrates dijo en una ocasión que la vida no reflexionada es una vida carente de valor. En otras palabras, para ser plenamente humano, para crecer continuamente, es esencial volver sobre sí con regularidad y meditar sobre quiénes somos y sobre lo que el Señor nos pide hacer. ¿Quiénes sois? Sois líderes de JMV. El Señor, ¿qué os pide hacer? El Señor os está llamando, como líderes, a comunicar vuestra fe, vuestra visión y vuestro amor por JMV a los miembros de vuestras Asociaciones Nacionales. Permitidme proseguir con estas reflexiones en dos etapas. En primer lugar, una brevísima visión del entorno en el que vivimos; y en segundo lugar, un examen de los valores y cualidades necesarios para un liderazgo eficiente en JMV. I. UNA VISIÓN DEL ENTORNO Al adentrarnos en el tercer milenio, os animo a tener una aguda conciencia del impacto que los amplios factores sociales, económicos y culturales tienen sobre el entorno espiritual en el que vivís. ¿Qué elementos influyen en vuestro entorno? Este momento histórico, a veces calificado de “época de ansiedad”, se caracteriza por una distancia cada vez mayor entre ricos y pobres, por brotes de violencia en todo el mundo, masivos movimientos de inmigrantes de un lugar a otro, grande corrupción gubernamental, materialismo galopante, destrucción del medio ambiente, información agobiante, individualismo y una indiferencia religiosa muy extendida. Actualmente también, la Iglesia está haciendo frente a una notable división interna y a escándalos sexuales. Pero me parece que el mayor problema que se presenta a las Iglesias es la indiferencia, “la masiva ausencia de Dios en gran parte del mundo contemporáneo, con todo el vacío último, el cinismo religioso o la ausencia de sentido de esa experiencia” [1] . La práctica religiosa se ha reducido dramáticamente en la mayoría de los países del mundo occidental. Dios está muy distante, muy ausente de las vidas de muchísimos jóvenes. Entre vosotros también se está comenzando a experimentar índices de descenso religioso. Sin embargo, a la vez y paradójicamente, el hambre espiritual es omnipresente, especialmente entre los jóvenes, y éste es uno de los signos de los tiempos. Muchos están intranquilos e insatisfechos con los valores que impregnan la sociedad y anhelan alcanzar la trascendencia. En este contexto, los líderes deben hacer opciones críticas, deben dar una respuesta profética basada en el evangelio. En vez de quedarse paralizados por la crisis y por el cambio caótico, los líderes eficientes aprenden a hacerse amigos del cambio y a encontrar elementos positivos en él. Se convierten en aprendices de por vida y las instituciones a las que sirven se convierten en organizaciones en aprendizaje, caracterizadas por un elevado nivel de participación. II. LIDERAZGO ESPIRITUAL EFICIENTE EN JMV: SER FUEGO Ante todo, hoy quiero deciros que un líder debe tener fuego en su interior. El fuego da luz en la noche. Nos calienta. Es el centro dinamizador de los hogares. Cuece y da gusto a los alimentos que tomamos. En el contexto químico, el fuego purifica y refina los metales, como el oro. Forja el acero haciéndolo fuerte. Modela la cerámica para hacerla bella y resistente. Permitidme describir tres dimensiones importantes hoy de un liderazgo espiritual lleno de fuego. 1. La dimensión de “dar sentido” El centro del liderazgo espiritual es la capacidad de transmitir sentido y esperanza, la capacidad de conectar la riqueza de la vida interior del líder con los desafíos que presenta la vida de cada día. Los líderes eficientes captan la importancia de la búsqueda humana del sentido de la vida. Transmiten al mundo exterior las energías de una profunda vida interior. Aportan esperanza e imaginación creativa al servicio de los demás. Su sensibilidad a los retos de la sociedad actual y al profundo deseo espiritual de la humanidad les capacita para expresar la importancia del carisma de su grupo y la importancia de su compromiso no sólo en la acción sino también en la contemplación. Los líderes eficientes del futuro estarán especialmente atentos a las urgentes necesidades de la mujeres y de los niños y a aprender de las culturas indígenas. Trabajarán en la promoción de la formación permanente y en formar y guiar a los futuros líderes. Esta dimensión del liderazgo de “dar sentido” es muy sensible al urgente anhelo humano de totalidad, paz, trascendencia y de Dios. Los líderes de JMV que desarrollan esta dimensión del liderazgo de “dar sentido” son capaces de: · articular un profundo enraizamiento en Dios, en el evangelio y en el carisma vicenciano · conectar el alma del carisma vicenciano con el alma de un mundo cambiante · promover la fe de los miembros de JMV y hacerla fructificar · mirar de frente la realidad difícil y comunicar esperanza a los miembros de JMV · extraer sabiduría de la información y de los datos de la realidad y hacer ver la importancia de éstos para la misión de JMV. · reconocer y explotar el potencial de JMV: de cada una de sus miembros y del grupo como totalidad. 2. La dimensión “relacional” Los líderes espirituales dan una prioridad muy importante al desarrollo de aptitudes para la relación, en sí mismos y en los otros. Tienen la habilidad de vérselas con las diferencias, de vivir con la diversidad, de crear unión en vez de división. Saben distinguir las actitudes que promueven la vida de aquellas que la matan. Tienen capacidad para captar la interculturalidad y para ser inclusivos. Los líderes de JMV que desarrollan esta dimensión “relacional” del liderazgo tienen la capacidad de: · escuchar, inspirar confianza y respaldar a los miembros de JMV · crecer con los miembros como equipo · conocerse y estar a gusto consigo mismos y proyectar una presencia confortante en los otros · comunicar que las personas son importantes y manifestar afecto · motivar a los miembros a dialogar sobre temas que importan: qué significa ser miembro de JMV, qué decisiones deben tomarse, qué problemas debe superar el grupo · facilitar la formación permanente en JMV. En esta sociedad de la información, los líderes eficientes de JMV percibirán la tecnología como un recurso para construir relaciones, superar distancias y hacer accesible la información a todos los niveles de su organización. La espiritualidad de los líderes eficientes les impulsará a mirar la tecnología como un instrumento a ser usado para la promoción humana y el fortalecimiento de la comunicación y la amistad, en vez de para la dominación. 3. La dimensión “de organización” Los líderes espirituales tienen habilidad para percibir el clima del grupo como un todo y para modelarlo como una organización que funciona armónicamente. Los líderes de JMV que desarrollan esta dimensión “de organización” del liderazgo tienen la habilidad de: · mejorar el proyecto de JMV con nuevas ideas · comprender la vida organizativa de JMV, incluyendo sus aspectos jurídicos y económicos · formular estrategias para el crecimiento de JMV · negociar, mediar, delegar, facilitar, marcar prioridades, tomar decisiones y llamar a los miembros a ser responsables · buscar recursos y darles un destino eficaz · trabajar en armonía dentro de la Iglesia (por ejemplo, comprender la relación de JMV en el interior de ésta, criticarla sanamente y vivir el propio papel en ella) · movilizar las energías colectivas de JMV y dirigirlas no sólo hacia la acción sino también hacia la contemplación. Hoy en día, el liderazgo en la Iglesia es una responsabilidad delicada, pero a la vez apasionante. Los jóvenes desean ardientemente un sentido en la vida. Están deseando dar a sus vidas un ideal que merezca la pena. Aún los jóvenes que dicen no creer, en realidad desean creer en algo. Y por eso, hoy os indico que, como líderes, no existe un servicio más importante que éste: ofrecer a los jóvenes la creación de un entorno lleno de fuego y centrado en el evangelio. María en el Magnificat canta la belleza de un mundo abrasado por el fuego de Dios, que todo lo vuelve del revés y donde: · los últimos son los primeros y los primeros, últimos; · los humildes son exaltados y los orgullosos, humillados; · quienes salvan su vida la pierden y quienes la pierden, la salvan; · quienes lloran serán consolados y quienes ríen, llorarán; · los poderosos son derribados de sus tronos, y los humildes, enaltecidos. Y así, el reto para nosotros, como líderes, es éste: ¿podemos crear asociaciones de JMV llenas de fuego en toda América?. Asociaciones: · donde la caridad evangélica reina entre nosotros y luego se irradia hacia los pobres · donde nos decimos la verdad con sencillez, humildad y constancia y luego hablamos del mismo modo con los de fuera · donde rezamos fielmente con los demás y luego compartimos nuestra oración, con naturalidad, también con los otros · donde nos apoyamos mutuamente y disfrutamos de la mutua compañía como amigos y luego compartimos esa amistad con los pobres que nos rodean · donde nos escuchamos bien unos a otros y juntos discernimos la voluntad de Dios y luego somos capaces también de escuchar bien a los pobres y de discernir con ellos la voluntad de Dios · donde renunciamos a una gratificación inmediata en pro de objetivos de vida más importantes y luego manifestamos a quienes nos rodean, mediante nuestras vidas, cuáles son realmente los objetivos más importantes de la vida. Quiero animaros hoy como líderes de JMV. Los evangelios nos dicen esto sobre los primeros líderes a quienes Jesús eligió, los apóstoles: Él les amó. Su amor fue un fuego estimulante en sus vidas. Estad completamente seguros de que el Señor, al llamaros a ser líderes, os ama profundamente. Dejadle habitar en vuestro corazón. Dejadle que lo prenda fuego. Estad agradecidos y contentos porque Él está con vosotros y luego comunicad su presencia, su alegría y su fuego a los demás. P. Robert P. Maloney, C.M. Conferencia a los Consejos Nacionales JMV de Europa Madrid, 6 diciembre 2003. [1] . Michael J. Buckley, “Education Marked with the Sign of the Cross,” in America 163 (August 25 – September 1, 1990; # 5) 101. |
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