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Todo joven de J.M.V. ve en María una copia de Cristo en la que puede fijarse, a la que puede imitar en sus virtudes, y que le ayudará a vivir con profundidad en la Asociación. Desde los primeros momentos los jóvenes se proponen asumir las virtudes características: Transparencia (pureza), colaboración (humildad), búsqueda de la voluntad de Dios (obediencia), sensibilidad ante las pobrezas (caridad). Son virtudes que todo joven mariano debe asumir.
La Consagración Mariana, como vivencia que fortalece la consagración bautismal, será el cúlmen de este mirar y de imitar a María al terminar el proceso de maduración en la fe. "A Jesús por María". |

La Consagración Mariana |